¿Quién usó por vez primera ...?

Fernando A. Navarro
Médico, diccionarista, traductor especializado y director de la revista Panace@

Tabaco

Desconocido en el Viejo Mundo, la primera noticia que tenemos del tabaco data de la anotación correspondiente al 6 de noviembre de 1492 en el diario del primer viaje colombino a las Indias. Es bien sabido que el auténtico diario de a bordo de Cristóbal Colón se ha perdido, pero nos ha llegado una copia resumida que elaboró Bartolomé de las Casas, donde podemos leer:

«Hallaron los dos cristianos por el camino mucha gente que atravesaba a sus pueblos, mujeres y hombres, con un tizón en la mano, yerbas para tomar sus sahumerios que acostumbraban.»

En los diarios colombinos, sin embargo, no aparece ni una sola vez la palabra «tabaco», lo cual no quiere decir que Colón la hubiera desconocido. De hecho, cuando el propio Bartolomé de las Casas comenta el pasaje anterior en su monumental Historia de las Indias, añade:

«[...] que son unas yerbas secas metidas en una cierta hoja, seca también, a manera de mosquete hecho de papel, de los que hacen los muchachos la Pascua del Espíritu Santo, y encendido por una parte dél, por la otra chupan o sorben o reciben con el resuello para dentro aquel humo; con el cual se adormecen las carnes y cuasi emborracha, y así diz que no sienten el cansancio. Estos mosquetes, o como les nombraremos, llaman ellos tabacos.»

Sea como fuere, lo cierto es que el texto más antiguo donde he visto escrita la palabra "tabaco" corresponde a la Historia general y natural de las Indias (1535) de Gonzalo Fernández de Oviedo, donde describe con detalle la planta del tabaco en el capítulo De los tabacos o ahumadas que los indios acostumbran en esta isla Española.

Reproducido con autorización de Panace@ 1(1), pág. 12 , 2000

http://www.medtrad.org/panacea/IndiceGeneral.htm

Nicotina

Sabemos ya quién fue el primero en usar la palabra "tabaco", pero ¿y en dar nombre a su mortífero alcaloide, la nicotina? La intrincada historia de esta palabra es una obra en cuatro actos protagonizada por un diplomático francés, dos médicos naturalistas -suizo el uno y el otro sueco- y una pareja de estudiantes alemanes.

Todo comenzó con el diplomático y erudito Jean Nicot de Villemain, quien entre 1559 y 1561 desempeñó brevemente el cargo de embajador de Francia en Lisboa. Poco habría de imaginar este nimeño, autor de un Thrésor de la langue française tant ancienne que moderne, que estaba firmándose un pase para la posteridad cuando en 1560 tuvo la ocurrencia de enviar a la reina Catalina de Médicis una muestra de tabaco con la idea de difundir el uso medicinal de esta planta, pronto conocida en toda Francia por sus múltiples virtudes como herbe à toux les maux, sí, pero también herbe à la reine, herbe à Nicot o, sencillamente, nicotiane.

Todavía en el siglo XVI, el médico y naturalista zuriqués Conrad Gesner contribuyó a difundir en Europa el vocablo en su forma latinizada nicotiana (o herba nicotiana), definitivamente consagrado cuando el botánico sueco Linneo, al emprender su extraordinaria obra de sistematización de los reinos naturales, otorgó a la planta del tabaco el nombre oficial de Nicotiana tabacum en sus Genera plantarum (1737).

En 1828, dos jóvenes estudiantes de la Universidad de Heidelberg, el químico en ciernes Ludwig Reimann y el médico en ciernes Wilhelm Heinrich Posselt, aislaron el principio activo del tabaco y publicaron sus resultados en un tratado escrito en latín, De Nicotiana, sobre las propiedades del tabaco. Y es ahí donde, por fin, encontramos el nombre de "nicotina" referido al alcaloide recién aislado.

Reproducido con autorización de Panace@ 2(4), pág. 79 , 2001

http://www.medtrad.org/panacea/IndiceGeneral.htm