Biomimética: Biología artificial


Francisco Vico



Desde un punto de vista ingenieril, cualquier ser vivo puede considerarse como un dispositivo especializado en sobrevivir y reproducirse. Tres mil millones de años de evolución biológica y un laboratorio de 500 millones de kilómetros cuadrados han dado lugar a especies dotadas de mecanismos altamente complejos. A fin de cuentas, según la teoría del gen egoísta los seres vivos no son otra cosa que portadores de patrones de información genética, que se transmite a través de las generaciones para alcanzar un grado de perfeccionamiento cada vez mayor. El egoísmo de los genes fuerza a los portadores a especializarse en su beneficio. Estos mecanismos tan perfeccionados también han servido de inspiración al ser humano para el diseño de sus máquinas: autómatas mecánicos, los primeros intentos de artefactos voladores, sistemas de navegación o los más modernos métodos de visión artificial son algunos ejemplos de las importaciones que se han hecho de la tecnología biológica.
Aunque en un principio se trataba de modelos mecánicos, la aparición del ordenador ha dado alas a la simulación de los seres vivos. En la actualidad, pequeños componentes de silicio emulan en cualquier parte del mundo el funcionamiento de la corteza visual del gato, la respuesta del sistema inmune o el comportamiento de una colonia de hormigas. Sin embargo, éste no fue el camino tomado desde un principio. Por su naturaleza computacional, la informática miró al cerebro humano antes que a cualquier otro producto biológico. La inteligencia artificial fue un campo que se desarrolló extraordinariamente en la década de los 80, sobre todo a raíz del intento japonés de crear los ordenadores de quinta generación. Hoy en día se acepta que el enfoque era demasiado ambicioso y poco a poco han ido abriéndose paso nuevas tendencias que pretenden atacar el problema desde abajo. El diseño de sistemas biológicos avanza actualmente por caminos muy diversos, de los que a continuación exponemos algunos ejemplos:
Existen otras muchas disciplinas dedicadas a imitar lo biológico, que se enmarcan dentro del término biomimética, y que en el futuro pueden tener importancia, no sólo por sus aportaciones al terreno ingenieril, sino también por su valor explicativo del fenómeno biológico. Y esto es algo de gran relevancia, ya que en la actualidad el ordenador está pasando de ser una herramienta de comprobación a un método de validación.
Como puede verse, la biocomputación empieza a ocupar un lugar en el campo de la ingeniería y da origen a dispositivos físicos y métodos computacionales que pueden competir con las técnicas tradicionales y, frecuentemente, mejorarlas. Si es cierta la teoría de que las máquinas son la especie sucesora del ser humano, al menos, puede que éstas tengan un aspecto marcadamente biológico.


Francisco Vico es Profesor Asociado en la Facultad de Informática.