Cycliophora: un nuevo filo animal en los apéndices bucales de la cigala Nephrops norvegicus (Linnaeus, 1758)


Carmen Salas Casanova



Hay actualmente en la Tierra unos tres millones de organismos descritos, aunque se cree que el número real de especies vivientes puede ser muy superior (entre 10 y 20 millones según diferentes versiones), sin contar con los que se han extinguido, que posiblemente superan en número a los actuales. El estudio de toda esta diversidad del mundo vivo y su ordenación dentro de una clasificación, en función de las relaciones existentes entre ellos, constituye el objetivo de la Sistemática, una de las disciplinas biológicas.
Dentro de cada reino, el filo constituye la categoría superior y en el caso del reino Animal hay 35 filos establecidos. Cada filo representa una línea distinta de la evolución animal, con unos caracteres fundamentales (aunque a primera vista parezcan sutiles) que se reflejan en un plan básico corporal, por ejemplo los Moluscos o los Cordados.
La descripción de un nuevo filo supone todo un reto para los taxónomos ya que implica el hallazgo de seres vivos en los que su plan básico corporal sea completamente diferente al de todos los otros filos conocidos y por tanto, su biología también presente características propias. Durante el presente siglo se han descrito 3 filos nuevos para la ciencia: Pogonóforos, habitantes de las profundidades marinas, Gnatostomúlidos y Loricíferos, de pequeño tamaño y componentes de la llamada fauna intersticial marina.
Recientemente, P. Funch y R.M. Kristensen, dos investigadores daneses de la Universidad de Copenhagen acaban de describir un nuevo filo de diminutos organismos -menos de 1 mm de longitud-, epizoicos y que viven en agregación, al que han denominado Cycliophora, derivado de los términos griegos ³cyclion²= pequeña rueda y ³phoros²= llevar , en alusión a una corona de cilios que rodea la boca de dichos organismos [Nature, 378:711, (1995)]. Como señala S. Conway Morris [Nature, 378: 661, (1995)] lo que más sorprende del hallazgo, aparte de la especial anatomia y complejo ciclo biológico, es el peculiar hábitat de la nueva especie Symbion pandora Funch & Kristensen, 1995 (Fig.1), los apéndices bucales de la cigala (Nephrops norvegicus) que todos conocemos y que posiblemente hemos comido con ciclióforos.


El nuevo animal es un metazoo marino, triblástico, de simetría bilateral y acelomado. La nueva especie presenta tres tipos de individuos: asexuados, llamados por los autores ³estados alimentarios², son de mayor tamaño y llevan adheridos los machos, el segundo tipo de individuo, de pequeño tamaño. Las hembras constituyen el tercer tipo y son de tamaño intermedio.
El cuerpo de los individuos asexuados o estados alimentarios es ovoide, envuelto por una cutícula. Presentan un embudo bucal rodeado por una corona de cilios en la parte superior del tronco. En la parte inferior hay un corto pedúnculo o tallo que termina en un disco adhesivo, con el que se fija a las mandíbulas de la cigala. Tanto el pedúnculo como el disco basal son de naturaleza cuticular. El animal es transparente y en su interior se aprecia un tubo digestivo en forma de U, con el ano situado en las proximidades de la base del embudo bucal. En la parte basal del tronco aparecen yemas internas que corresponden a embriones en diferentes estados de desarrollo.
Los machos carecen de digestivo, y presentan la cavidad interna ocupada por espermátidas, por una estructura tubular, considerada como un pene, y por mesénquima. Las hembras carecen tambien de digestivo y en su interior presentan un gran ovocito, su forma es distinta, ovoidea con una corona de cilios anterior, que orientan ventralmente para fijarse por ella a la boca de la cigala.

Si la morfología de estos animales es curiosa, más sorprendente resulta su ciclo biológico, extremadamente complejo (Figura 2), con una fase asexual y otra sexual, esta última parece estar relacionada con el proceso de muda de la cigala. Durante la fase asexual, cuando los individuos asexuados alcanzan una cierta ³madurez² aparecen yemas internas que se transforman en unas larvas, llamadas ³pandora² capaces de generar nuevos individuos asexuados. Cuando la cigala está próxima a terminar la muda,comienza la fase sexual. Algunas formas asexuadas forman en su interior yemas que se trasforman en machos, los cuales salen y se fijan a individuos asexuados que tengan yemas hembras en su interior, para facilitar la fecundación. No se conoce el mecanismo de fecundación, pero las hembras salen del individuo asexuado con el oocito ya fecundado y se fija en las mandíbulas de la cigala una vez finalizada la muda de ésta. Del zigoto sale una larva, llamada ³cordoide², que es lecitotrófica (no necesita comer) y que se va fijar en un nuevo hospedador - una nueva cigala -, donde sufre la metamorfosis para dar un nuevo individuo asexuado y comenzar de nuevo el ciclo.
Con respecto a las posibles relaciones filogenéticas del nuevo filo, según Funch y Kristensen los caracteres morfológicos los relacionan con los protóstomos, ejemplo, la epidermis multiciliada similar a la de Rotíferos y larvas de tipo espiralia (filos con segmentación espiral en su desarrollo embrionario), la cutícula similar a la de los Gastrotricos y algunos Nemátodos; la presencia de protonefridios en la larva ³cordoide², entre otros. También el ciclo biológico, los relacionan con los protóstomos. Por otro lado la formación de yemas internas aparece en Ectoproctos, y según un estudio reciente de Manylov [Acta Zool., 76: 1 (1995)] también en Gastrotricos, como mecanismo de regeneración.
Por otro lado, la larva²cordoide² tiene una ligera semejanza con la de Endoproctos, en la cual la metamorfosis se hace mediante yemas internas [Mariscal, 1975, Entoprocta.In :Reproduction of marine invertebrates (Eds. A.C. Giese & J.S. Pearse), vol.2, pp.1-41, Academic Press].
Parece pués, que el nuevo filo deberia de encuadrarse dentro de los denominados Asquelmintos o pseudocelomados. Posiblemente, los Cycliophora podrían ser formas paedomórficas (que han retenido caracteres juveniles ancestrales en los descendientes), probablemente de larvas de endoproctos, que han madurado precozmente (progénesis), lo que de ser así sería un caso curioso, ya que los endoproctos son a su vez considerados formas paedomórficas de larvas tipo trocófora, también mediante progénesis [Olive,P.J.W., 1985, Covariability of reproductive traits in marine invertebrates: implications for the phylogeny of the lower invertebrates. In : The origins and relationships of lower invertebrates (Eds. S. Conway Morris; J.D. George, R. Gibson and H.M. Platt). The Systematic Association Special, Vol.28: 42-59.]

Carmen Salas Casanova es Profesora Titular de Biología Animal