
La hormona melatonina es sintetizada en los pinealocitos (células
de la glándula pineal) a partir de la serotonina (5-HT), a través
de dos pasos controlados por otras tantas enzimas (Fig. 1). La síntesis,
y liberación, de la melatonina muestra un marcado ritmo circadiano,
produciéndose el pico máximo de secreción durante
la noche (aunque hay algunos pocos ejemplos de un incremento en la secreción
durante el día). Este ritmo circadiano en la producción de
melatonina proporciona al organismo una valiosa información sobre
el momento del día y la época del año y, como resultado,
este ciclo hormonal dirige? a otros ritmos circadianos así como
a otros ciclos estacionales de reproducción.
Esta ritmicidad en la secreción de melatonina puede ser explicada
por su relación con las neuronas del núcleo supraquiasmático.
En los mamíferos, la enzima limitante de la síntesis de la
melatonina (N-acetiltransferasa) está bajo el control de la noradrenalina
liberada por los axones procedentes de las neuronas del ganglio cervical
superior (un ganglio del sistema nervioso simpático). La acción
de la noradrenalina sobre los pinealocitos de la epífisis resulta
en un incremento en el AMPc que conduce a la inducción de la N-acetiltransferasa
y síntesis de melatonina. Se cree que las neuronas de este ganglio
están influenciadas, en última instancia, por las neuronas
del núcleo supraquiasmático (NSQ en la figura 2). (Recordemos
que el núcleo supraquiasmático recibía información
directa de la retina, registrando así los cambios en los niveles
de iluminación que le sirven para ajustar el reloj interno con el
ciclo real de luz/oscuridad o día/noche. La mayoría de las
fibras procedentes de la retina terminan, sin embargo, en otros grupos
neuronales del encéfalo, como el tálamo dorsal y techo óptico,
a partir de los cuales emergerá un conjunto complejo de conexiones
hacia otras regiones encefálicas que serán responsables de
la percepción visual y reflejos asociados a la vía óptica).
La melatonina es una hormona que tiene numerosas acciones. Además
de las funciones relacionadas con la regulación de las variaciones
estacionales y circadianas de otras hormonas y con la sincronización
de muchos aspectos diferentes de la ritmicidad asociados al ciclo luz/oscuridad,
la melatonina es, ante todo, un poderoso antioxidante, y actúa,
por tanto, protegiendo a las células y los tejidos frente al daño
causado por radicales reactivos. Además, comparado con otros antioxidantes
como la vitamina E, el ácido ascórbico o el glutatión,
la melatonina parece tener mayor eficacia protegiendo a las células
frente al estrés oxidativo. La melatonina preserva macromoléculas
como el DNA, proteínas o lípidos del daño oxidativo
en numerosas condiciones experimentales dañinas para la célula.
También tiene un efecto inhibiendo la síntesis de DNA (efecto
antiproliferativo) en determinadas células tumorales in vitro?,
y se ha demostrado que inhibe la muerte celular (apoptosis) en el timo.
¿Cuál es la relación entre la melatonina y el
envejecimiento?. En la especie humana existen grandes variaciones en la
producción de melatonina a lo largo de la vida (además de
las variaciones diarias ya señaladas), siendo los niveles más
altos en la infancia, declinando luego en la pubertad y, finalmente, disminuyendo
considerablemente en la vida adulta.
Los experimentos con animales y con cultivos celulares sugieren que
la melatonina puede tener efectos beneficiosos sobre ciertos aspectos del
envejecimiento y enfermedades asociadas al mismo. De especial interés
son los posibles efectos de la melatonina sobre el sistema nervioso central.
Dada su alta lipofilidad (atraviesa fácilmente la barrera hematoencefálica)
y su naturaleza no tóxica, la melatonina puede ser una molécula
efectiva e importante en el sistema de defensa antioxidante en el cerebro.
Actualmente se dedican numerosos esfuerzos para tratar de averiguar si,
como ocurre en el timo, la melatonina podría inhibir la muerte celular
que ocurre en enfermedades neurodegenerativas asociadas al envejecimiento
tales como Alzheimer o Parkinson.
Si la disminución natural en la producción de melatonina
asociada con la edad es o no responsable de algunos de los síntomas
del envejecimiento está aún por demostrar, aunque se han
notificado mejorías importantes en la calidad de vida de personas
de edad avanzada, tras la administración exógena de esta
hormona. En cualquier caso, se necesitan más datos experimentales
para poder clarificar los posibles lugares y mecanismos de acción,
así como estudios clínicos para identificar los posibles
efectos secundarios que podría acarrear un tratamiento prolongado
con melatonina, especialmente en ancianos y personas enfermas.
José Carlos Dávila es Profesor Titular de Biología Celular.